En la provincia también se respiran aires de cambio, con tímidos intentos de romper con la era Soler-AsensioUno de los puntos de la Ponencia Marco que los socialistas debatirán en el Congreso Federal dice que el Partido Socialista ha estado muy acostumbrado a que se sigan las directrices y que ya es hora de que los militantes puedan expresarse sin represalias.
Quizás esto haya animado a algunos militantes socialistas a alzar su voz en contra de la actual dirección provincial del PSOE. Es el caso de la capital, con Fernando Martínez, José Antonio Amate y Francisco Contreras a la cabeza. También hay diferencias en Mojácar, donde un nutrido grupo de militantes, encabezados por Bartolomé Flores, han optado por convocar la asamblea para elegir a los delegados sin contar con la dirección provincial.
Tampoco bajan las aguas mansas en el PSOE de Huércal-Overa, donde las constantes visitas a los juzgados de sus principales representantes, han llevado a la dirección provincial a apartarlos de los cargos provinciales. Los socialistas huercalenses no entienden que sus líderes no ostenten ningún cargo en la Diputación o la Junta cuando aportan un buen número de votos a la cuenta del PSOE provincial en cada una de las elecciones.
En Cuevas del Almanzora, cuna de Martín Soler y Diego Asensio, se ha llegado a última hora a un acuerdo para presentar una lista de consenso que aúne a las dos sensibilidades que estaban hasta ahora enfrentadas.
Caso aparte es el de Turre, donde la concejala María victoria Moreno abandona su acta «por motivos personales» y deja paso a María José Morales.
En El Ejido se ha producido lo más rocambolesco, que Francisco Espinosa, cargo público de la Junta, presentara el pasado viernes una lista alternativa a la oficial, encabezada esta última por Manuel García Quero.
Estos casos son sólo ejemplos de cómo respira la provincia que muestra, en general, un hartazgo de la 'era Soler', de la manera de hacer las cosas en el PSOE de Almería bajo las directrices del secretario general. «Hay mucha gente que no se pronuncia por el temor de que les hagan lo que han hecho conmigo, intentar partirme la cara», explicaba de una forma muy gráfica Amate. La realidad es que hay muchos otros pueblos en los que los alcaldes son los que están hartos de la labor de Soler pero que prefieren no salir a la palestra, bien porque creen que sus luchas internas ya pasaron o porque temen que eso les perjudique a la hora de conseguir proyectos de la Junta o de la Diputación.
La gran mayoría apunta a Juan Callejón como el «hombre de consenso» que podría unir a todas las sensibilidades.
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