Desde un primer momento el equipo organizador, formado por Andinas Racing Sport y el motoclub Sport Natura, apostaron por una prueba a la vieja usanza, donde las máquinas fuesen llevadas al límite, los pilotos no pudiesen bajar la guardia, y los copilotos tuviesen que asumir el papel de navegantes, indicando no sólo las incidencias del terreno, sino también indicando en todo momento la ruta a seguir.
Para el desarrollo de una prueba de estas características, uno de los mejores escenarios de Europa, sin lugar a dudas, se encuentra en el Sur español, concretamente en tierras almerienses, localización de un sinfín de películas del oeste por su terreno desértico, cauces de ríos interminables y cambios constantes de paisajes alternándose constantemente las zonas de montaña con los valles. Entre la edición de este 2007 y la del año pasado existían varias diferencias. En primer lugar pasaba la prueba de dos a tres días de duración para los vehículos todoterreno, y se incluían motos y quads.
A este importante reto para el off-road a nivel nacional acudieron cerca de doscientos vehículos, entre coches, motos y quads, inscritos en las diversas categorías que se dieron cita en la localidad almeriense de Huércal-Overa, centro neurálgico de operaciones ya que aquí se encontraba situado tanto el parque cerrado, como la prueba súper-especial.
Las actividades comenzaron el viernes a primera hora, cumpliendo los trámites preceptivos correspondientes a las verificaciones, tanto administrativas como técnicas. Por la tarde la organización había previsto una prueba en la que se alternaban los tramos rápidos con los obstáculos, quedando aquí definido el orden de salida del día siguiente. Nada más caer la noche el parque cerrado se convertía en un verdadero espectáculo de luces, ya que eran muchos los equipos que se tenían que emplear a fondo para solucionar problemas de última hora, efectuar reparaciones y verificar que todo quedase preparado para afrontar las jornadas siguientes.
El plato fuerte sin duda alguna tenía lugar el sábado, con la disputa de un tramo cronometrado de 200 kilómetros al cual había que dar dos pasadas. Este recorrido, duro y exigente, se convertiría en una verdadera criba, siendo numerosos los abandonos entre los participantes. En la disputa de la segunda pasada de este tramo se produciría el único incidente de importancia, protagonizado por el piloto Isidre Esteve a los mandos de una KTM, que sufría un grave accidente al caerse de su moto cuando se encontraba en segunda posición detrás de Marc Coma. Los voluntarios de la organización que presenciaron el accidente rápidamente activaban el protocolo de emergencia, personándose en pocos minutos la ambulancia que daba servicio a ese tramo, así como uno de los médicos con los que contaba la organización que al observar la importancia de las lesiones solicitaba la presencia de un helicóptero de emergencias que rápidamente evacuaba al piloto español al Complejo Hospitalario Torrecárdenas en Almería donde quedaba ingresado. Solucionado el incidente, la carrera continuaba con normalidad. Esa misma noche en el pabellón de deportes de Huércal Overa el equipo organizador procedía a la entrega de premios en las categorías de motos y quads.
A las 8 de la mañana del día siguiente continuaba la competición para los vehículos todoterreno, que tendrían que enfrentarse con una etapa muy dura que comenzaba junto a la playa para terminar nuevamente en el parque cerrado. Ramblas de ríos, vadeos, barrizales y pistas rápidas y polvorientas, conformarían esta última y exigente prueba. A la postre, la victoria final fue para el equipo formado por Ramon Vila y Bernat Creixams, que a los mandos de un Mitsubishi desde un primer momento dejaron claro que venían dispuestos a ganar la cita almeriense. Por detrás quedaban, también con Mitsubishi, Frances Termens y Jordi Vilalta, mientras que la tercera posición en el cajón era para Fernando Hernánez y Jordi Morales, también a los mandos de un vehículo de la marca de los tres diamantes.
Sin duda, la Baja Almanzora en ésta edición 2007 ha sido una vuelta a los orígenes de las pruebas tipo "baja", una prueba selectiva, dura, donde no sólo basta con saber correr, también hay que orientarse y saber conservar la mecánica.
La organización de la Baja Almanzora no descansa, en septiembre volverán con la Baja Lorca, y, por supuesto, el próximo año las tierras almerienses volverán a recibir con los brazos abiertos a los pilotos inscritos en la edición 2009 de Baja Almanzora, tercer rally todoterreno ramblas de Huércal-Overa.