El hijo de la fallecida en María denuncia a su padre y a los investigadores del suceso. El ex-marido de la mujer está en coma al pegarse un tiro con una pistola para la que no tenía licencia La Guardia Civil no descarta ninguna hipótesis y espera que nuevas pruebas esclarezcan los hechos.  Sigue sin esclarecerse del todo la muerte de Isabel Motos, la mujer de 52 años que apareció ahorcada en su casa de María el pasado lunes y que contaba en su vida con duros precedentes por malos tratos. Pero en una jornada la historia ha dado un vuelco importante ya que, como avanzó ayer IDEAL, la noche del martes su ex-marido, Antonio Gázquez, se pegó un tiro en la cabeza en una finca de Vélez Blanco en la que se encontraba con su actual pareja. Fue precisamente ella la encargada de llamar por teléfono a la Guardia Civil, pasadas las 22.30 horas del martes, para decirles que el hombre quería prestar declaración. Estaba, según explicaron desde la Comandancia de Almería, «muy nervioso» y «deprimido» porque temía que «se produjera alguna represalia contra él» a partir de la muerte de su ex-mujer. Sabía que la Guardia Civil lo estaba buscando y pidió que fueran a la vivienda en la que estaba en ese momento. Los agentes, que intentaron animarlo por teléfono, se trasladaron hasta allí. Pero la sorpresa llegó cuando nada más poner los pies en el suelo tras bajar de su coche, la mujer se acercó a ellos y les dijo que cuando escuchó la llegada del vehículo de la Guardia Civil se puso nervioso y salió corriendo hacia un barranco que está junto al cortijo. Mientras se desarrollaba esa conversación, los agentes y la mujer pudieron escuchar un disparo. Antonio Gázquez se había pegado un tiro en la cabeza con una pistola para la que no tenía licencia de armas. Perdió una considerable cantidad de masa encefálica pero seguía con vida por lo que fue trasladado de urgencia por una ambulancia hasta el Hospital de La Inmaculada, en Huércal Overa.
Su estado era tan grave que, poco después, lo llevaron a Torrecárdenas, donde permanecía al cierre de la edición de este periódico en coma en la Unidad de Cuidados Intensivos. Su pronóstico es muy grave y, además, se le ha imputado un delito por tenencia ilícita de armas, detallaron a IDEAL fuentes de la Benemérita. El hijo de Isabel Motos y Antonio Gázquez recordaba ayer cómo retiró hace un tiempo de la vivienda de su padre una serie de armas de su propiedad con las que temía que acabara con la vida de su madre por lo que el intento de suicidio con el arma corta no le sorprendió demasiado.
Pese a que la Guardia Civil siguió manteniendo todo el día de ayer que la hipótesis principal -sin descartar ninguna otra, según apuntaron a última hora de anoche en un comunicado oficial- acerca del fallecimiento de Isabel Motos era el suicidio y de que a lo largo del día le comunicaron que la causa principal de la muerte «fue la asfixia», según explicaron fuentes de la familia a IDEAL, el hijo no se cree que su madre se haya ahorcado. Tal era su convencimiento de que detrás de la muerte estaba su padre que interpuso -antes de conocer que se había dado un tiro- una denuncia contra él ante el juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 1 de Vélez Rubio.
En el texto explica, sin dejar lugar a las dudas, que desde hace cinco años su padre amenazaba a su madre y precisa que él mismo había sido testigo de «una amenaza de muerte en caso de producirse la liquidación de bienes gananciales en el proceso de separación» que estaban llevando a cabo y que se preveía efectiva para septiembre u octubre.
Las amenazas no sólo iban dirigidas a la mujer, contó el joven a los medios ante las puertas de los juzgados, sino hacia «toda la familia que apoyaba a su madre» y entre ellos hacia él mismo.
El hijo de este matrimonio cortó la relación con su padre, según su mismo relato, cuando hace unos años intentó coaccionarlo para que no participara en un juicio en su contra, unos hechos por los que lo denunció en la provincia de Málaga, donde vive en la actualidad.
Amenazas de muerte
«Los signos de violencia que aparecieron en el cuerpo -en referencia al de la mujer-, como marcas en la cabeza o hematomas en las piernas, así como el lugar de los hechos y el cómo se hizo, deja claro que no hay posibilidad de que mi padre no sea el autor», sentenció Antonio Gázquez hijo, que también dudó de que la Guardia Civil estuviera actuando con «rigor» en la investigación.
Además de criticar que no se le estaba facilitando información sobre nuevos hallazgos o posibilidades barajadas por los agentes, ya que el juzgado «ha decretado secreto de sumario», afirmó que «el cadáver se manipuló antes que llegase el juez» y que «la cuerda por la que estaba sujeta la víctima para simular estar ahorcada fue cortada para que el médico forense pudiese analizar el cuerpo antes de que llegase la juez que está llevando el caso, quien, por cierto, no estaba en el lugar cuando debería haber estado». Todos estos argumentos le llevaron también a presentar -junto a dos hermanos de la fallecida, uno de ellos el que se encontró con el cuerpo sin vida de la mujer en el patio interior de la fatídica vivienda situada en el número 24 de la calle Peguera- otra denuncia oral ante el juzgado contra «todos los que intervinieron en la toma de muestras y levantamiento de cadáver por no estar conforme en la forma en que se llevaron a efecto las diligencias».
Tampoco se descarta por parte de la familia pedir que se investigue la muerte de su abuela -la madre de la fallecida- hace un par de años ahorcada en la misma vivienda. Y es que la historia en ese caso se repitió y, al parecer, como al ex-marido de Isabel Motos no le sentó bien que abandonara el domicilio conyugal la tenía amenazada de muerte.
A la espera de pruebas
Desde la Guardia Civil de Almería dieron a conocer que la familia les advirtió durante el levantamiento de cadáver de sus «sospechas» acerca de que la mujer pudiera haber muerto de forma violenta a manos de su ex-marido. Pero aseguran que la juez que instruye el caso fue avisada y se personó en el lugar de los hechos hasta que dejaron el domicilio precintado. «Todo apunta a la muerte por suicidio» entonces, afirma la Benemérita en el comunicado de prensa, y esa valoración «viene corroborada por el informe preliminar de autopsia». Desde el Instituto de Medicina Legal de Almería, organismo encargado de la autopsia, están a la espera de conocer los resultados de una pruebas de laboratorio que se van a hacer a partir del envío de muestras tomadas en la casa y del propio cuerpo en el Instituto Nacional de Toxicología con sede en Sevilla.
Serán determinantes, dice la Guardia Civil, para «efectuar una valoración distinta a la del suicidio».
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